A lo largo de los años he visto anunciar una gran variedad de productos milagro para adelgazar, con dudosa eficacia. Estos nunca solucionan el problema. La solución es establecer una relación sana con la comida que te permita comer con moderación todo lo que te apetece y que al mismo tiempo te permita evitar algunos alimentos.
En el mercado existen numerosos productos milagro para adelgazar. Todos prometen adelgazar mucho en un espacio corto. La mayoría, si no todos estos productos, podrían perjudicar tu salud.
Muchos de los anuncios son engañosos porque te prometen que puedes adelgazar aplicando una crema, ingiriendo una bebida o píldoras sin ningún cambio en tus pautas alimenticias. Aquí encontrarás un listado con los productos de adelgazamiento que podrás encontrar en el mercado:
Bebidas adelgazantes
Reclamo: Dietas muy bajas en calorías, alrededor de 800 al día, por lo que se pierde peso rápidamente.
Coste: Muy caras ya que normalmente se tarda entre 4 y 5 meses en acabar el plan.
Comentario: Las dietas muy bajas en calorías NUNCA se deben hacer sin la vigilancia de un médico. Estas dietas son apropiadas para personas con obesidad severa, y sus efectos secundarios pueden ser: mareos, fatiga, calambres musculares, pérdida de pelo y diarrea. Hay muchas empresas que venden estas dietas liquidas como reemplazo de una comida. No es un buen método porque pasas hambre. Al final de la dieta, muchas personas vuelven a comer como antes de la dieta y recuperan el peso perdido. Además beber líquidos como sustituto de comidas conlleva una carencia importante de alimentos esenciales para tu organismo.
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Pastillas quema-grasa
Reclamo: Pastillas o cápsulas que queman o deshacen la grasa del cuerpo. No hay que cambiar los hábitos alimenticios. No hay necesidad de hacer ejercicio.
Coste: El coste de un envase de estas pastillas oscila entre los 25€ y los 50€
Comentario: Sus efectos pueden ser positivos si haces culturismo y quieres definir tus músculos para una competición. A veces un médico cualificado puede aconsejarte utilizar estas pastillas por un tiempo limitado si tu obesidad pone tu salud en peligro. Es completamente erróneo pensar “ya puedo comer comida grasa porque me tomo una pastilla quema grasa”. Hasta el momento no existe ninguna sustancia (cápsula, hierbas, píldoras, etc.) que pueda impedir la absorción de grandes cantidades de grasa.
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Ropa adelgazante
Reclamo: Eliminan la grasa ya que hacen sudar.
Coste: Puede oscilar entre 50€ y 100€
Comentario: Sudar en exceso te hace perder mucha agua de tu cuerpo. Y el día siguiente ya recuperas el agua perdida. La única manera de perder tus kilos en exceso es saber qué alimento comer y en qué cantidad. Y hacer algún tipo de ejercicio regularmente.
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Bebida a base de hierbas
Reclamo: Los chinos han utilizado este método durante siglos para eliminar grasa. Ahora está a tu alcance.
Coste: Oscilan entre 50€ y 100€
Comentario: Hay especies de hierbas que ayudan al intestino a limpiarse de algunos de los tóxicos pero no tiene que ver con la pérdida de peso. Si es una hierba laxante pierdes agua.
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Productos Saciantes
Reclamo: Al ingerirlos absorben agua y se hinchan en el estómago para reducir el apetito.
Coste: Oscilan entre 50€ y 100€
Comentario: Es posible que al ingerirlos tengas molestias y hasta trastornos intestinales. Y además tienes que tomártelos cada vez que comes. Los anuncios son engañosos porque, a través de dibujos y animación, te enseñan como la píldora saciante “absorbe” la grasa y cómo lo eliminas en el water. ¡Qué mentira! Esta representación es un insulto a la inteligencia humana.
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Estimuladores Musculares Eléctricos
Reclamo: Tonificarán tu cuerpo y perderás grasa.
Coste: Oscilan entre 100€ y 600€
Comentario: Estos aparatos sólo deben ser utilizados por fisioterapeutas o masajistas en casos específicos. Te pueden ayudar a relajar zonas con una contractura muscular o tonificar los músculos debajo de la grasa pero no van a quemar la grasa.
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Jabones Adelgazantes
Reclamo: La grasa acumulada es el resultado de una acumulación de toxinas bajo la piel. El jabón abrirá los poros, eliminará las toxinas, y la grasa desaparecerá.
Coste: El coste de estos productos es relativamente bajo pero a largo plazo resultan caros porque tienes que utilizarlas regularmente.
Comentario: Con estos jabones vas a tener una piel limpia, pero eso es todo. La grasa está acumulada debajo de tu piel.
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Cremas Adelgazantes
Reclamo: Al aplicarlas en la piel, verás reducir tu talla delante de tus ojos.
Coste: Oscilan entre 30€ y 100€
Comentario: Las cremas te ayudan a mantener tu piel suave pero la grasa sigue debajo de tu piel. Estas cremas no pueden deshacer la grasa de tu cuerpo, ni son capaces de hacerte perder centímetros. Recuerda que la formación y la eliminación de la grasa de tu cuerpo es un proceso interno de tu metabolismo y no depende de unos factores externos como un gel o una crema.
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Parches Adelgazantes
Reclamo: Los parches eliminan el hambre mientras queman grasa.
Coste: 5€ por parche. Se venden en cajas de 10, 20 y 30.
Comentario: Hay muchas empresas que fabrican estos parches declarando que son de hierbas naturales que adelgazan. Un anuncio prometía que los parches sueltan “una sustancias reguladoras del peso.” El anuncio continuaba diciendo que una vez absorbido por la piel llega hasta la glándula tiroides y “aumenta el metabolismo” y “quema grasa.”
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En resumen, existen muchos productos que prometen adelgazar en muy breve tiempo sin modificar tus pautas de comer. La mayoría recurren a la publicidad engañosa para atraparte. Saben que muchas mujeres están preocupadas por su peso y probarían cualquier cosa para adelgazar. Los anunciantes de estos productos milagro prometen una bajada de peso en muy breve tiempo a través de productos y sustancias que puede perjudicar tu salud.
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Recuerda que la formación y la eliminación de la grasa es un proceso metabólico interno.
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Si comes mal sin mover el cuerpo, entonces el organismo acumula la energía en forma de grasa almacenada. Si comienzas a comer bien y mover el cuerpo, el organismo quema la grasa almacenada. Ninguna sustancia aplicada externamente como geles, cremas o jabones es capaz de hacerte perder peso. Los líquidos o las hierbas tampoco son eficaces.
Principios y Técnicas para Transformar el Estrés en Fuerza Positiva
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domingo, 22 de agosto de 2010
Artilugios para Adelgazar
Hace unos días leí titulares que decían que un grupo de investigadores habían ideado artilugios para adelgazar. Se trataba de tratamientos “novedosos” para combatir la obesidad. Entre los productos se destacan una píldora y un spray nasal para quitar el apetito y unos aparatos que dan descargas contra el hambre.
Uno de los investigadores es Christopher Adams, experto en biología molecular. La idea de Adams consiste en un spray nasal que bloqueará el olfato y el gusto, lo que, según él, llevará a los obesos a comer menos.
El Dr. Adams es socio fundador de Compellis Pharmaceuticals. Como cualquier empresa con el afán de innovación, el Dr. Adams y su equipo han ideado un producto para vender. En otras palabras han visto una oportunidad de negocio en el mercado multimillonario de medicamentos para la obesidad. La tesis del Dr. Adams es bastante ridícula: los que tienen una disfunción en sus sentidos del olfato y del gusto comen menos. Su conclusión es que hay que quitar el sabor y el olor artificialmente a las comidas de los obesos para ayudarles a adelgazar.
Ésta es su propuesta: echarte un spray cada vez que quieres comer chocolate, pasteles o cualquier otra cosa que te engorda. Imagínate: tienes ganas de comer una tarta de chocolate pero sacas el spray del Dr. Adams, te lo echas un par de veces en cada fosa nasal, esperas unos minutos para que la droga haga su efecto y luego comes la tarta con la esperanza de que no te guste. Una persona que está luchando contra el sobrepeso llega a comer cosas que no le gusta. Y a menudo comen sin darse cuenta del sabor de los alimentos. Así que muchos obesos ya están empleando la estrategia del Dr. Adams sin éxito y sin comprar su spray.
Otro tratamiento inventado por la farmacéutica francesa Sanofi-Aventis consiste en una píldora que desconecta los circuitos cerebrales relacionados con el apetito. El cerebro humano es un órgano muy complejo. Los expertos lamentan que desconocemos su funcionamiento del todo. ¿Cómo puede una píldora desconectar los circuitos del apetito cuando los más expertos declaran la falta de conocimiento del cerebro humano?
¿Cómo puede una píldora desconectar los circuitos del apetito cuando los más expertos declaran la falta de conocimiento del cerebro humano? Suponiendo que haya un medicamento que sea capaz de encontrar los circuitos que controlan el apetito y lo apaguen.
El problema con este medicamento es que muchos obesos comen aunque no tengan apetito. Ésta sería una solución desde el punto de vista de una persona delgada que cuando siente la señal de saciedad deja de comer. Las personas obesas han aprendido a ignorar esta señal. Así que comen sin apetito.
Otro artilugio desarrollado por el mayor fabricante mundial de dispositivos médicos, Medtronic, se trata de una especie marcapasos estomacal que funciona con pilas. Este artilugio se supone que hace contraer el estomago del obeso. El cerebro recibe esta señal de saciedad y el obeso deja de comer. Esta solución es parecida al anterior. Disculpad mi repetición: los obesos comen a pesar de no tener hambre.
Otra empresa americana es Enteromedics, fundada específicamente para el desarrollo de aparatos para la obesidad. El invento de esta empresa ha sido un chisme para paralizar el estomago a través de descargas eléctricas. De esta forma el aparato pretende solucionar el problema desde un punto de vista fisiológico.
¿Y si la obesidad no fuera una enfermedad fisiológica sino un problema emocional? Entonces todas estas soluciones serian inadecuadas. Eso sí, las consecuencias de la obesidad son enfermedades cardiovasculares, respiratorias, endocrinas y digestivas. Parece que todos los inventos “novedosos” son en realidad “más de lo mismo”. En primer lugar son deficientes en su eficacia. Si alguno de estos “chismes” o fármacos tuviera una eficacia a largo plazo ya no deberíamos ver a personas con sobrepeso. Pero la realidad es que cada año hay más obesos.
En segundo lugar, y quizás el aspecto mas perverso de todo esto, es la sensación de victima que adquieren los obesos. Cuando desplazamos la atención a los efectos farmacológicos de una droga como la respuesta a la obesidad estamos quitando el poder a las personas.
El mensaje que reciben es que ellos no tienen la capacidad de aprender a comer bien y disfrutar de los placeres de los alimentos. Pienso que ha llegado la hora de que los profesionales sanitarios y los laboratorios científicos tengan en cuenta los factores emocionales que juegan un papel crucial en la lucha contra el sobrepeso.
Una persona que quiere adelgazar y no lo consigue quizás no sea porque tenga un gen rebelde o porque tenga alguna disfunción en su centro de placer en el cerebro. Es posible que deba aprender a tener una nueva relación con la comida. En vez de comer para manejar sus estados de ánimo, una persona obesa puede aprender a disfrutar de los alimentos con moderación mientras que aprende a aliviar el estrés de manera alternativa, evitando comer en exceso o comer por comer.
Uno de los investigadores es Christopher Adams, experto en biología molecular. La idea de Adams consiste en un spray nasal que bloqueará el olfato y el gusto, lo que, según él, llevará a los obesos a comer menos.
El Dr. Adams es socio fundador de Compellis Pharmaceuticals. Como cualquier empresa con el afán de innovación, el Dr. Adams y su equipo han ideado un producto para vender. En otras palabras han visto una oportunidad de negocio en el mercado multimillonario de medicamentos para la obesidad. La tesis del Dr. Adams es bastante ridícula: los que tienen una disfunción en sus sentidos del olfato y del gusto comen menos. Su conclusión es que hay que quitar el sabor y el olor artificialmente a las comidas de los obesos para ayudarles a adelgazar.
Ésta es su propuesta: echarte un spray cada vez que quieres comer chocolate, pasteles o cualquier otra cosa que te engorda. Imagínate: tienes ganas de comer una tarta de chocolate pero sacas el spray del Dr. Adams, te lo echas un par de veces en cada fosa nasal, esperas unos minutos para que la droga haga su efecto y luego comes la tarta con la esperanza de que no te guste. Una persona que está luchando contra el sobrepeso llega a comer cosas que no le gusta. Y a menudo comen sin darse cuenta del sabor de los alimentos. Así que muchos obesos ya están empleando la estrategia del Dr. Adams sin éxito y sin comprar su spray.
Otro tratamiento inventado por la farmacéutica francesa Sanofi-Aventis consiste en una píldora que desconecta los circuitos cerebrales relacionados con el apetito. El cerebro humano es un órgano muy complejo. Los expertos lamentan que desconocemos su funcionamiento del todo. ¿Cómo puede una píldora desconectar los circuitos del apetito cuando los más expertos declaran la falta de conocimiento del cerebro humano?
¿Cómo puede una píldora desconectar los circuitos del apetito cuando los más expertos declaran la falta de conocimiento del cerebro humano? Suponiendo que haya un medicamento que sea capaz de encontrar los circuitos que controlan el apetito y lo apaguen.
El problema con este medicamento es que muchos obesos comen aunque no tengan apetito. Ésta sería una solución desde el punto de vista de una persona delgada que cuando siente la señal de saciedad deja de comer. Las personas obesas han aprendido a ignorar esta señal. Así que comen sin apetito.
Otro artilugio desarrollado por el mayor fabricante mundial de dispositivos médicos, Medtronic, se trata de una especie marcapasos estomacal que funciona con pilas. Este artilugio se supone que hace contraer el estomago del obeso. El cerebro recibe esta señal de saciedad y el obeso deja de comer. Esta solución es parecida al anterior. Disculpad mi repetición: los obesos comen a pesar de no tener hambre.
Otra empresa americana es Enteromedics, fundada específicamente para el desarrollo de aparatos para la obesidad. El invento de esta empresa ha sido un chisme para paralizar el estomago a través de descargas eléctricas. De esta forma el aparato pretende solucionar el problema desde un punto de vista fisiológico.
¿Y si la obesidad no fuera una enfermedad fisiológica sino un problema emocional? Entonces todas estas soluciones serian inadecuadas. Eso sí, las consecuencias de la obesidad son enfermedades cardiovasculares, respiratorias, endocrinas y digestivas. Parece que todos los inventos “novedosos” son en realidad “más de lo mismo”. En primer lugar son deficientes en su eficacia. Si alguno de estos “chismes” o fármacos tuviera una eficacia a largo plazo ya no deberíamos ver a personas con sobrepeso. Pero la realidad es que cada año hay más obesos.
En segundo lugar, y quizás el aspecto mas perverso de todo esto, es la sensación de victima que adquieren los obesos. Cuando desplazamos la atención a los efectos farmacológicos de una droga como la respuesta a la obesidad estamos quitando el poder a las personas.
El mensaje que reciben es que ellos no tienen la capacidad de aprender a comer bien y disfrutar de los placeres de los alimentos. Pienso que ha llegado la hora de que los profesionales sanitarios y los laboratorios científicos tengan en cuenta los factores emocionales que juegan un papel crucial en la lucha contra el sobrepeso.
Una persona que quiere adelgazar y no lo consigue quizás no sea porque tenga un gen rebelde o porque tenga alguna disfunción en su centro de placer en el cerebro. Es posible que deba aprender a tener una nueva relación con la comida. En vez de comer para manejar sus estados de ánimo, una persona obesa puede aprender a disfrutar de los alimentos con moderación mientras que aprende a aliviar el estrés de manera alternativa, evitando comer en exceso o comer por comer.
Como Combatir la Celulitis
Con la llegada del verano la mayoría de las personas se preocupan por su figura. La celulitis, en particular, se presenta como el tormento de las mujeres, quienes desean conseguir una silueta firme y una piel tonificada sin celulitis.
Las revistas se llenan de consejos para adelgazar. Mientras que unas ofrecen la última dieta milagro, otras proponen trucos para bajar de peso y lucir un bikini o un bañador.
Cuando las fibras de colágeno que conectan la grasa con la piel se estiran y se rompen, las células grasas se vuelven visibles y dan el aspecto ondulado de la “piel de naranja”. La celulitis es un cúmulo de grasa, agua y toxinas atrapadas en las capas superiores de la piel. Por esta razón la celulitis es algo visible y palpable. La mayoría de las mujeres, a partir de los 20 años, empiezan a acumular celulitis alrededor de nalgas, caderas, muslos, glúteos y brazos.
Incluso las mujeres delgadas pueden tener celulitis, ya que todas poseen
capas de grasa justo debajo de la superficie de la piel.
Su desarrollo es lento. Al principio se manifiesta como retención de líquidos (agua, grasa y sustancias toxicas). El proceso normal de drenaje linfático se altera y afecta al tejido graso subcutáneo. Al pasar el tiempo el exceso de grasa y toxinas se acumulan como nódulos. Al parecer la industria cosmética ha convencido a sus devotos consumidores que los productos y artilugios son capaces de solucionar el problema de la celulitis.
En realidad no hay tratamientos que hayan probado su eficacia para combatir la celulitis. Ni siquiera la liposucción la hace desaparecer. En algunos casos en lugar de ayudar a solucionar el problema puede contribuir a agravarlo más.
La celulitis es un problema que surge a causa de múltiples factores. Las siguientes son, entre otras, las causas más conocidas:
1. Factores hereditarios y hormonales.
2. Los cambios en el ciclo sexual femenino (adolescencia, embarazo, anticonceptivos orales y menopausia)
3. Alteración en el drenaje linfático que lleva a retención de líquidos.
4. Un consumo excesivo de grasas y azucares
5. Estrés y tensión nerviosa
Como reducir la celulitis:
1. Seguir una alimentación que incorpore fibra, frutas, verduras y legumbres y evitar las grasas animales e hidratos de carbono simples (harinas, fécula, pan,…) Evitar hacer dietas “yo-yo”.
2. Un ejercicio físico que incorpore entrenamiento de resistencia y cardiovascular aumenta la firmeza de los músculos y el aporte de oxigeno. Esta combinación quema la grasa almacenada e incluso los depósitos de los nódulos de celulitis.
3. Beber agua y reducir el consumo de sal a fin de favorecer la eliminación de toxinas y evitar la retención de líquidos.
4. Evitar el alcohol y tabaco porque alteran el sistema circulatorio.
5. Masajes que estimulan la circulación sanguínea mejorando el drenaje linfático.
A parte de los tratamientos superficiales (crema, masajes, etc.) la celulitis se combate desde dentro. La celulitis y el sobrepeso son problemas fisiológicos. La respuesta más “lógica” es encontrar una dieta en boga para perder unos kilos lo antes posible. Las personas que la siguen empiezan a sacrificar todo tipo de placeres para conseguir su objetivo. Cada día deben luchar contra las ansias de comer lo que se han prohibido.
Después de unas arduas semanas y pasando hambre logran bajar unos kilos. Llega el verano y se dejan llevar por los placeres y vuelven a engordar. A menudo algunas personas no sólo recuperan los kilos perdidos, sino que engordan algo más. Hay también quienes realizan una dieta.
De modo que se saltan la dieta y vuelven a comer como antes y a veces con mayor voracidad porque unos días se habían negado unos placeres. Al final se sienten fracasadas y con una baja autoestima. No disfrutan de las comidas porque se sienten culpables por ser débiles.
Según un estudio, el 95% de las personas que se someten a una dieta fracasan. Esta cifra no me sorprende porque una dieta estricta es algo provisional. Nadie puede llevar una dieta por el resto de su vida. Es prácticamente imposible. Lo que ocurre con mucha gente es que saltan de una dieta a otra. Empiezan una dieta y pierden algo de peso pero no aguantan y se la saltan. Se sienten defraudadas y empiezan otra dieta con la esperanza de que el nuevo régimen les salve de la pesadilla del sobrepeso.
Algunas personas dejan de hacer dietas porque se sienten incapaces de llevar un régimen con disciplina. Así que hacer dieta no es la respuesta al problema. La solución del problema no consiste en encontrar la dieta perfecta, sino superar la relación inapropiada con las comidas. Las personas que están luchando con su peso intentan no comer una clase de alimentos “prohibidos” porque engordan. Los dulces por su alto contenido de azucares y lo salado por la concentración de grasa. Por lo tanto intentan comer los alimentos que pueden ser considerados “sanos” por la sociedad. Piensan “no debería comer esto”, y sienten ansia de comerlo. Lo que realmente crea la ansia de los dulces (o de lo salado) es la frase “no debería comerlo.”
La clave reside en establecer una nueva relación con los alimentos
Cuando nos prohibimos algo estamos generando ansiedad y tentación. Lo habitual en estos casos es esforzarse en no pensar en el alimento prohibido. Pero este mismo esfuerzo alimenta las tentaciones. La clave reside en establecer una nueva relación con los alimentos. Las personas que disfrutan de un peso saludable no tienen alimentos “prohibidos”. Todo esta permitido. Por lo tanto no sufren tentaciones ni ansias porque se permiten comer lo que le apetece.
Pero aquí reside la paradoja. Por el hecho de que el chocolate o el embutido están permitidos pueden renunciar a ellos. Saben que pueden comer lo que les apetece y no pasa nada si un día evitan los dulces. Al contrario, para los que luchan con su sobrepeso y con las tentaciones, el efecto paradójico se traduce en que lo que se prohíbe se convierte en irrenunciable.
¿Cuál es la mejor dieta contra el sobrepeso y la celulitis?
Ésta es una pregunta trampa. La mejor manera para adelgazar y librarte de celulitis no consiste en encontrar la dieta ideal sino en establecer una relación positiva con los alimentos. De esta forma podrás comer de todo, incluso los alimentos con un alto contenido de grasa y de azucares, y mantener un peso saludable.
Las revistas se llenan de consejos para adelgazar. Mientras que unas ofrecen la última dieta milagro, otras proponen trucos para bajar de peso y lucir un bikini o un bañador.
Cuando las fibras de colágeno que conectan la grasa con la piel se estiran y se rompen, las células grasas se vuelven visibles y dan el aspecto ondulado de la “piel de naranja”. La celulitis es un cúmulo de grasa, agua y toxinas atrapadas en las capas superiores de la piel. Por esta razón la celulitis es algo visible y palpable. La mayoría de las mujeres, a partir de los 20 años, empiezan a acumular celulitis alrededor de nalgas, caderas, muslos, glúteos y brazos.
Incluso las mujeres delgadas pueden tener celulitis, ya que todas poseen
capas de grasa justo debajo de la superficie de la piel.
Su desarrollo es lento. Al principio se manifiesta como retención de líquidos (agua, grasa y sustancias toxicas). El proceso normal de drenaje linfático se altera y afecta al tejido graso subcutáneo. Al pasar el tiempo el exceso de grasa y toxinas se acumulan como nódulos. Al parecer la industria cosmética ha convencido a sus devotos consumidores que los productos y artilugios son capaces de solucionar el problema de la celulitis.
En realidad no hay tratamientos que hayan probado su eficacia para combatir la celulitis. Ni siquiera la liposucción la hace desaparecer. En algunos casos en lugar de ayudar a solucionar el problema puede contribuir a agravarlo más.
La celulitis es un problema que surge a causa de múltiples factores. Las siguientes son, entre otras, las causas más conocidas:
1. Factores hereditarios y hormonales.
2. Los cambios en el ciclo sexual femenino (adolescencia, embarazo, anticonceptivos orales y menopausia)
3. Alteración en el drenaje linfático que lleva a retención de líquidos.
4. Un consumo excesivo de grasas y azucares
5. Estrés y tensión nerviosa
Como reducir la celulitis:
1. Seguir una alimentación que incorpore fibra, frutas, verduras y legumbres y evitar las grasas animales e hidratos de carbono simples (harinas, fécula, pan,…) Evitar hacer dietas “yo-yo”.
2. Un ejercicio físico que incorpore entrenamiento de resistencia y cardiovascular aumenta la firmeza de los músculos y el aporte de oxigeno. Esta combinación quema la grasa almacenada e incluso los depósitos de los nódulos de celulitis.
3. Beber agua y reducir el consumo de sal a fin de favorecer la eliminación de toxinas y evitar la retención de líquidos.
4. Evitar el alcohol y tabaco porque alteran el sistema circulatorio.
5. Masajes que estimulan la circulación sanguínea mejorando el drenaje linfático.
A parte de los tratamientos superficiales (crema, masajes, etc.) la celulitis se combate desde dentro. La celulitis y el sobrepeso son problemas fisiológicos. La respuesta más “lógica” es encontrar una dieta en boga para perder unos kilos lo antes posible. Las personas que la siguen empiezan a sacrificar todo tipo de placeres para conseguir su objetivo. Cada día deben luchar contra las ansias de comer lo que se han prohibido.
Después de unas arduas semanas y pasando hambre logran bajar unos kilos. Llega el verano y se dejan llevar por los placeres y vuelven a engordar. A menudo algunas personas no sólo recuperan los kilos perdidos, sino que engordan algo más. Hay también quienes realizan una dieta.
De modo que se saltan la dieta y vuelven a comer como antes y a veces con mayor voracidad porque unos días se habían negado unos placeres. Al final se sienten fracasadas y con una baja autoestima. No disfrutan de las comidas porque se sienten culpables por ser débiles.
Según un estudio, el 95% de las personas que se someten a una dieta fracasan. Esta cifra no me sorprende porque una dieta estricta es algo provisional. Nadie puede llevar una dieta por el resto de su vida. Es prácticamente imposible. Lo que ocurre con mucha gente es que saltan de una dieta a otra. Empiezan una dieta y pierden algo de peso pero no aguantan y se la saltan. Se sienten defraudadas y empiezan otra dieta con la esperanza de que el nuevo régimen les salve de la pesadilla del sobrepeso.
Algunas personas dejan de hacer dietas porque se sienten incapaces de llevar un régimen con disciplina. Así que hacer dieta no es la respuesta al problema. La solución del problema no consiste en encontrar la dieta perfecta, sino superar la relación inapropiada con las comidas. Las personas que están luchando con su peso intentan no comer una clase de alimentos “prohibidos” porque engordan. Los dulces por su alto contenido de azucares y lo salado por la concentración de grasa. Por lo tanto intentan comer los alimentos que pueden ser considerados “sanos” por la sociedad. Piensan “no debería comer esto”, y sienten ansia de comerlo. Lo que realmente crea la ansia de los dulces (o de lo salado) es la frase “no debería comerlo.”
La clave reside en establecer una nueva relación con los alimentos
Cuando nos prohibimos algo estamos generando ansiedad y tentación. Lo habitual en estos casos es esforzarse en no pensar en el alimento prohibido. Pero este mismo esfuerzo alimenta las tentaciones. La clave reside en establecer una nueva relación con los alimentos. Las personas que disfrutan de un peso saludable no tienen alimentos “prohibidos”. Todo esta permitido. Por lo tanto no sufren tentaciones ni ansias porque se permiten comer lo que le apetece.
Pero aquí reside la paradoja. Por el hecho de que el chocolate o el embutido están permitidos pueden renunciar a ellos. Saben que pueden comer lo que les apetece y no pasa nada si un día evitan los dulces. Al contrario, para los que luchan con su sobrepeso y con las tentaciones, el efecto paradójico se traduce en que lo que se prohíbe se convierte en irrenunciable.
¿Cuál es la mejor dieta contra el sobrepeso y la celulitis?
Ésta es una pregunta trampa. La mejor manera para adelgazar y librarte de celulitis no consiste en encontrar la dieta ideal sino en establecer una relación positiva con los alimentos. De esta forma podrás comer de todo, incluso los alimentos con un alto contenido de grasa y de azucares, y mantener un peso saludable.
Comida y Emociones
Una señora se presenta en mi consulta y me pide ayuda para su problema de sobrepeso. Debajo de su “armadura de grasa” veo una mujer muy atractiva. Me cuenta los detalles de su problema y todos los esfuerzos que ha realizado para adelgazar sin éxito.
Me dice que recientemente ha descubierto porque empezó a engordar. Era (y es) una mujer sumamente guapa y se había acostumbrada a la atención que le prestaban los hombres y hasta a los piropos de los extraños. Todo parecía ir bien hasta que se casó y tuvo hijos. Como es de esperar la atención de los hombres y los piropos continuaron a pesar de tener un niño pequeño. Las miradas y los piropos que antes le hacían sentir adulada, ahora le causaban incomodidad. Era una mujer creyente y decidió hacer algo para superar su problema embarazoso. Cambió su imagen y vestuario para atraer menos atención pero el interés excesivo de los hombres le seguía perturbando.
Descubrió que la comida le ayudaba a aliviar estas emociones negativas. En cuestión de menos de un año había engordado unos 25 kilos. Ahora ya no era la mujer extraordinariamente sexy. Ahora su gordura le había camuflado su belleza. Los hombres ya no le prestaban atención y se sintió aliviada y feliz. En un par de ocasiones intentó a adelgazar con éxito pero apenas aparecía su cuerpo delgado, también los piropos. Y de esta manera empezó un círculo vicioso: Cuando se hartaba de su gordura y adelgazaba, los piropos le hacía sentir incomoda y por tanto engordaba para gestionar sus emociones. Ahora se había dado cuenta de su dilema pero no sabía como salir de el.
La comida no es exclusivamente una fuente de energía. Comer nos aporta también una sensación de placer. Por esta razón cualquier dieta o régimen que sacrifique el placer de la comida por adelgazar es destinado al fracaso. El placer es la base de nuestra alimentación.
Pero cuando utilizamos la comida como un refugio, entonces aparecen los problemas. Desde niños los padres utilizan la comida como un premio: “Si te comes la verdura, te daré un helado.” A menudo la gente ofrece una golosina a un niño que esta llorando. Si esto se repite demasiada veces, los niños forman una asociación entre el dolor y sufrimiento y la comida. De mayor, cuando quieren gestionar sus emociones, recurren a la comida.
¡Me acuerdo otra señora que me dijo que las emociones fuertes le engordaban! Me explicó que justo antes de venir a verme, recibió una llamada de teléfono de su madre que le dio un disgusto fuerte. Colgó el teléfono con rabia contenida y se pesó en la farmacia más cercana. ¡”Después de esta llamada he engordado dos kilos!”, me dijo convencida. Hay muchas personas que creen que las emociones les engordan. Esto es verdad: sienten una emoción fuerte y luego comen algo para aliviar el dolor. No es cierto que el mero vivir un disgusto suba el peso corporal.
Si te identificas con estas historias, es hora de aprender a gestionar tus emociones de una manera mas apropiada. La mejor manera de cambiar tu relación con la comida es de empezar a comer solo y exclusivamente las cosas que te gustan. Déjate llevar por tu paladar. En el artículo” Como Adelgazar Sin Dietas: Parte I” te explico en detalle como dar este paso.
Me dice que recientemente ha descubierto porque empezó a engordar. Era (y es) una mujer sumamente guapa y se había acostumbrada a la atención que le prestaban los hombres y hasta a los piropos de los extraños. Todo parecía ir bien hasta que se casó y tuvo hijos. Como es de esperar la atención de los hombres y los piropos continuaron a pesar de tener un niño pequeño. Las miradas y los piropos que antes le hacían sentir adulada, ahora le causaban incomodidad. Era una mujer creyente y decidió hacer algo para superar su problema embarazoso. Cambió su imagen y vestuario para atraer menos atención pero el interés excesivo de los hombres le seguía perturbando.
Descubrió que la comida le ayudaba a aliviar estas emociones negativas. En cuestión de menos de un año había engordado unos 25 kilos. Ahora ya no era la mujer extraordinariamente sexy. Ahora su gordura le había camuflado su belleza. Los hombres ya no le prestaban atención y se sintió aliviada y feliz. En un par de ocasiones intentó a adelgazar con éxito pero apenas aparecía su cuerpo delgado, también los piropos. Y de esta manera empezó un círculo vicioso: Cuando se hartaba de su gordura y adelgazaba, los piropos le hacía sentir incomoda y por tanto engordaba para gestionar sus emociones. Ahora se había dado cuenta de su dilema pero no sabía como salir de el.
La comida no es exclusivamente una fuente de energía. Comer nos aporta también una sensación de placer. Por esta razón cualquier dieta o régimen que sacrifique el placer de la comida por adelgazar es destinado al fracaso. El placer es la base de nuestra alimentación.
Pero cuando utilizamos la comida como un refugio, entonces aparecen los problemas. Desde niños los padres utilizan la comida como un premio: “Si te comes la verdura, te daré un helado.” A menudo la gente ofrece una golosina a un niño que esta llorando. Si esto se repite demasiada veces, los niños forman una asociación entre el dolor y sufrimiento y la comida. De mayor, cuando quieren gestionar sus emociones, recurren a la comida.
¡Me acuerdo otra señora que me dijo que las emociones fuertes le engordaban! Me explicó que justo antes de venir a verme, recibió una llamada de teléfono de su madre que le dio un disgusto fuerte. Colgó el teléfono con rabia contenida y se pesó en la farmacia más cercana. ¡”Después de esta llamada he engordado dos kilos!”, me dijo convencida. Hay muchas personas que creen que las emociones les engordan. Esto es verdad: sienten una emoción fuerte y luego comen algo para aliviar el dolor. No es cierto que el mero vivir un disgusto suba el peso corporal.
Si te identificas con estas historias, es hora de aprender a gestionar tus emociones de una manera mas apropiada. La mejor manera de cambiar tu relación con la comida es de empezar a comer solo y exclusivamente las cosas que te gustan. Déjate llevar por tu paladar. En el artículo” Como Adelgazar Sin Dietas: Parte I” te explico en detalle como dar este paso.
Adelgazar con Dietas Rápidas
Adelgazar con una dieta rápida es el sueño de todas las mujeres. De hecho la mayoría, cuando quieren bajar de peso, hacen una dieta rápida.
Sea por una boda o por lucir el cuerpo en al playa, muchas mujeres con sobrepeso se apuntan a una de las dietas rápidas para deshacerse de los kilos extras.
Las dietas rápidas abundan en las revistas, libros, Internet y en las peluquerías donde aparte del cotilleo se intercambian los últimos trucos para adelgazar. Adelgazar se ha convertido en la obsesión de nuestro tiempo.
¡El buscador más popular del mundo, Google, ofrece 4.100.000 páginas sobre la palabra “adelgazar” y 32.300.000 paginas con la palabra “dieta”!
“Una dieta rápida de 3 días que permite
perder casi 3 kilos o más.”
“Ésta es una dieta de emergencia que te hará reducir uno o dos kilos el día que lo necesites.”
“Nuestra dieta exclusiva muy pobre en calorías, le asegura perder 5 kilos en 7 días.”
Estos anuncios son seductores ¿verdad? ¿A quien no le tienta la idea de adelgazar de 3 a 5 kilos en pocos días? Todas estas dietas de adelgazamiento rápido consisten en hacer ayuno, algo parecido a cuando una cae enferma con una fiebre de caballo con la que no puedes ingerir nada. Solo beber y sufrir. Después de tres días te das cuenta de que has adelgazado entre 2 y 3 kilos. Pero unos días después recuperas tu salud y empiezas a comer como antes. En seguida tu peso vuelve al normal recuperando los kilos que has perdido durante los días de enfermedad.
El mismo proceso ocurre con estas dietas rápidas. Pierdes peso (líquidos, masa muscular y poca grasa) a base de hambruna. Cuando ya no aguantas pasar hambre, vuelves a comer y ¡voilà!: peso perdido, peso encontrado.
Peso perdido, peso encontrado Cuanta más prisa tengas más difícil resulta
bajar de peso.
Los reclamos son tentadores porque tocan la fibra más débil de la gente que quiere adelgazar: la prisa. Quien ha intentado adelgazar varias veces sin éxito está impaciente por ver el resultado. Por esta razón un anuncio que promete resultados inmediatos es irresistible. Pero la paradoja de adelgazar reside en que cuanta más prisa tengas más difícil resulta bajar de peso.
La prisa y el ansia se convierten en el obstáculo principal para deshacerse de los kilos que sobran. Cuando la persona se libra del ansia de perder peso y decide ir despacio, no sólo se ahorra las posibles decepciones sino tiene mayor probabilidad de éxito. Como dice el refrán, “lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.”
Sea por una boda o por lucir el cuerpo en al playa, muchas mujeres con sobrepeso se apuntan a una de las dietas rápidas para deshacerse de los kilos extras.
Las dietas rápidas abundan en las revistas, libros, Internet y en las peluquerías donde aparte del cotilleo se intercambian los últimos trucos para adelgazar. Adelgazar se ha convertido en la obsesión de nuestro tiempo.
¡El buscador más popular del mundo, Google, ofrece 4.100.000 páginas sobre la palabra “adelgazar” y 32.300.000 paginas con la palabra “dieta”!
“Una dieta rápida de 3 días que permite
perder casi 3 kilos o más.”
“Ésta es una dieta de emergencia que te hará reducir uno o dos kilos el día que lo necesites.”
“Nuestra dieta exclusiva muy pobre en calorías, le asegura perder 5 kilos en 7 días.”
Estos anuncios son seductores ¿verdad? ¿A quien no le tienta la idea de adelgazar de 3 a 5 kilos en pocos días? Todas estas dietas de adelgazamiento rápido consisten en hacer ayuno, algo parecido a cuando una cae enferma con una fiebre de caballo con la que no puedes ingerir nada. Solo beber y sufrir. Después de tres días te das cuenta de que has adelgazado entre 2 y 3 kilos. Pero unos días después recuperas tu salud y empiezas a comer como antes. En seguida tu peso vuelve al normal recuperando los kilos que has perdido durante los días de enfermedad.
El mismo proceso ocurre con estas dietas rápidas. Pierdes peso (líquidos, masa muscular y poca grasa) a base de hambruna. Cuando ya no aguantas pasar hambre, vuelves a comer y ¡voilà!: peso perdido, peso encontrado.
Peso perdido, peso encontrado Cuanta más prisa tengas más difícil resulta
bajar de peso.
Los reclamos son tentadores porque tocan la fibra más débil de la gente que quiere adelgazar: la prisa. Quien ha intentado adelgazar varias veces sin éxito está impaciente por ver el resultado. Por esta razón un anuncio que promete resultados inmediatos es irresistible. Pero la paradoja de adelgazar reside en que cuanta más prisa tengas más difícil resulta bajar de peso.
La prisa y el ansia se convierten en el obstáculo principal para deshacerse de los kilos que sobran. Cuando la persona se libra del ansia de perder peso y decide ir despacio, no sólo se ahorra las posibles decepciones sino tiene mayor probabilidad de éxito. Como dice el refrán, “lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.”
Por Qué Fracasan las Dietas
La respuesta mas sencilla que oigo a esta pregunta es la siguiente: “la gente obesa no tiene la fuerza de voluntad.” Esta respuesta carece de fundamento científico. Si te consideras una persona “débil” porque te falla la fuerza de voluntad, debes saber que adelgazar poco tiene que ver con la fuerza de voluntad. Además la fuerza de voluntad es una capacidad mental que por su naturaleza debe ocurrir de forma espontánea. Cuando intentas forzarla paradójicamente la bloqueas.
La paradoja de las dietas para adelgazar consiste en que todos los régimen es de adelgazamiento funcionan a corto plazo pero fracasan a largo plazo. Todas las dietas hacen adelgazar pero única y exclusivamente cuando la persona sigue las pautas de la dieta a rajatabla. En cuanto la persona se salta la dieta porque ya no aguanta las restricciones y las prohibiciones, entonces comienza a recuperar el peso perdido y casi siempre con algunos kilos de más.
La gran mayoría de las personas con sobrepeso consideran su problema como algo fisiológico. “Como mas de lo necesario”, se dicen, “y por tanto debo comer menos para adelgazar.” Entonces empiezan una estrategia sumamente lógica basada en cálculos matemáticos. Intentan a reducir las calorías con la esperanza de perder unos kilos. Al fin al cabo esta es también la estrategia favorita de los expertos. Aunque parezca lógica, tu propia experiencia te ha demostrado que no funciona. Además si miramos a las estadísticas vemos algo curioso: ¡en los últimos años a pesar de los esfuerzos de los profesionales de salud y las campañas contra obesidad, el numero de los obesos y los casos de muerte por enfermedades relacionado a gordura se han disparado!
¿Dónde está el problema? Quizás el verdadero problema no resida en dificultad misma sino en las falsas soluciones que la gente esta aplicando para solventarlo. Y si en vez de subrayar la parte fisiológica del cuerpo (y contar calorías) consideramos el problema desde una perspectiva emocional. Veamos como funciona nuestro cerebro racional y emocional. Al fin al cabo lo utilizamos para solucionar nuestras dificultades.
El cerebro humano es muy complejo, con unas características y funciones especializadas. Cada año los investigadores descubren una nueva faceta de este órgano prodigioso. Aunque está compuesto de dos partes, estos hemisferios están conectados. De modo que no podemos hablar de la mente como si estuviera dividida en dos. Sin embargo podemos hablar de una división en sus funciones. La mente consciente es la parte más desarrollada del cerebro. Esta parte es analítica y racional. Mientras tanto, la mente subconsciente es la parte emocional del cerebro.
Por lo tanto el cerebro rige no sólo nuestra conducta sino nuestras necesidades y sensaciones. El hecho de ponerse a dieta suele significar una reducción drástica de la cantidad de comida y la división rígida de alimentos entre los buenos y los malos.
Aunque para la parte analítica una dieta es algo positivo para mejorar nuestra salud e imagen, la parte subconsciente lo interpreta como un sacrificio y un castigo. La privación que suponen las dietas para adelgazar no resulta agradable emocionalmente y por lo tanto mantenerla requiere un esfuerzo titánico que a menudo resulta en un desgaste de la fuerza de voluntad.
En teoría, la pérdida del peso se consigue con una reducción calórica. La base de todas las dietas es ingerir menos calorías de las que se queman en las actividades diarias para que esta diferencia se traduzca en una pérdida del peso.
Pero la teoría no siempre se corresponde con la práctica. No estamos hablando de una maquina ni un ordenador, sino de un organismo vivo con una capacidad extraordinaria de adaptación. En la mayoría de los casos cuando una persona come menos, realizando un esfuerzo emocional para sacrificar los alimentos que más le gustan, no siempre consigue adelgazar.
La razón es que el metabolismo se adapta a las circunstancias. Cuando recibe menos comida de forma drástica y brusca, ralentiza su ritmo para asegurar la supervivencia de la persona.
Tú ya has sufrido seguramente las consecuencias de una dieta. La has empezado con entusiasmo, te has esforzado y has adelgazado. Pero no aguantaste la privación y el sacrificio que suponía la dieta. Un disgusto emocional o el aburrimiento de comer siempre lo mismo o de controlar lo que comes te hicieron saltarte la dieta echando por tierra todo lo que habías conseguido.
Como tú misma has comprobado estas dietas no sirven de nada. En cambio es posible adelgazar con tranquilidad. En lugar de seguir una dieta estricta, puedes aprender unos principios básicos que te darán una cierta flexibilidad para alcanzar tu objetivo. Podrás disfrutar de lo que comes mientras que adelgazas sin renunciar al placer. Sin prohibiciones. Sin emplear la fuerza de voluntad. Sin pasar hambre. Sin el efecto rebote de todas las dietas para adelgazar.
La paradoja de las dietas para adelgazar consiste en que todos los régimen es de adelgazamiento funcionan a corto plazo pero fracasan a largo plazo. Todas las dietas hacen adelgazar pero única y exclusivamente cuando la persona sigue las pautas de la dieta a rajatabla. En cuanto la persona se salta la dieta porque ya no aguanta las restricciones y las prohibiciones, entonces comienza a recuperar el peso perdido y casi siempre con algunos kilos de más.
La gran mayoría de las personas con sobrepeso consideran su problema como algo fisiológico. “Como mas de lo necesario”, se dicen, “y por tanto debo comer menos para adelgazar.” Entonces empiezan una estrategia sumamente lógica basada en cálculos matemáticos. Intentan a reducir las calorías con la esperanza de perder unos kilos. Al fin al cabo esta es también la estrategia favorita de los expertos. Aunque parezca lógica, tu propia experiencia te ha demostrado que no funciona. Además si miramos a las estadísticas vemos algo curioso: ¡en los últimos años a pesar de los esfuerzos de los profesionales de salud y las campañas contra obesidad, el numero de los obesos y los casos de muerte por enfermedades relacionado a gordura se han disparado!
¿Dónde está el problema? Quizás el verdadero problema no resida en dificultad misma sino en las falsas soluciones que la gente esta aplicando para solventarlo. Y si en vez de subrayar la parte fisiológica del cuerpo (y contar calorías) consideramos el problema desde una perspectiva emocional. Veamos como funciona nuestro cerebro racional y emocional. Al fin al cabo lo utilizamos para solucionar nuestras dificultades.
El cerebro humano es muy complejo, con unas características y funciones especializadas. Cada año los investigadores descubren una nueva faceta de este órgano prodigioso. Aunque está compuesto de dos partes, estos hemisferios están conectados. De modo que no podemos hablar de la mente como si estuviera dividida en dos. Sin embargo podemos hablar de una división en sus funciones. La mente consciente es la parte más desarrollada del cerebro. Esta parte es analítica y racional. Mientras tanto, la mente subconsciente es la parte emocional del cerebro.
Por lo tanto el cerebro rige no sólo nuestra conducta sino nuestras necesidades y sensaciones. El hecho de ponerse a dieta suele significar una reducción drástica de la cantidad de comida y la división rígida de alimentos entre los buenos y los malos.
Aunque para la parte analítica una dieta es algo positivo para mejorar nuestra salud e imagen, la parte subconsciente lo interpreta como un sacrificio y un castigo. La privación que suponen las dietas para adelgazar no resulta agradable emocionalmente y por lo tanto mantenerla requiere un esfuerzo titánico que a menudo resulta en un desgaste de la fuerza de voluntad.
En teoría, la pérdida del peso se consigue con una reducción calórica. La base de todas las dietas es ingerir menos calorías de las que se queman en las actividades diarias para que esta diferencia se traduzca en una pérdida del peso.
Pero la teoría no siempre se corresponde con la práctica. No estamos hablando de una maquina ni un ordenador, sino de un organismo vivo con una capacidad extraordinaria de adaptación. En la mayoría de los casos cuando una persona come menos, realizando un esfuerzo emocional para sacrificar los alimentos que más le gustan, no siempre consigue adelgazar.
La razón es que el metabolismo se adapta a las circunstancias. Cuando recibe menos comida de forma drástica y brusca, ralentiza su ritmo para asegurar la supervivencia de la persona.
Tú ya has sufrido seguramente las consecuencias de una dieta. La has empezado con entusiasmo, te has esforzado y has adelgazado. Pero no aguantaste la privación y el sacrificio que suponía la dieta. Un disgusto emocional o el aburrimiento de comer siempre lo mismo o de controlar lo que comes te hicieron saltarte la dieta echando por tierra todo lo que habías conseguido.
Como tú misma has comprobado estas dietas no sirven de nada. En cambio es posible adelgazar con tranquilidad. En lugar de seguir una dieta estricta, puedes aprender unos principios básicos que te darán una cierta flexibilidad para alcanzar tu objetivo. Podrás disfrutar de lo que comes mientras que adelgazas sin renunciar al placer. Sin prohibiciones. Sin emplear la fuerza de voluntad. Sin pasar hambre. Sin el efecto rebote de todas las dietas para adelgazar.
Porqué las Mujeres Quieren Adelgazar
Adelgazar se ha convertido en una de las preocupaciones principales de la mayoría de las mujeres.
Todas las mujeres se han sometido a una dieta para adelgazar y controlar su peso. La plétora de revistas especializadas sobre el tema es una evidencia clara de esta inquietud. La preocupación por el peso entre las mujeres se debe a un número de factores.
En primer lugar las modelos extremadamente delgadas que desfilan sobre las pasarelas exhiben unas tallas artificiales para las mujeres de verdad.
A menudo las modelos se convierten en marionetas en manos de los diseñadores, quienes ignoran la realidad de que las mujeres adquieren curvas a medida que superan acontecimientos claves de la vida como la pubertad, el embarazo y la menopausia.
Este primer factor es el más importante porque es una realidad inventada. Pregunta a cualquier hombre y te dirá que no encuentra a ninguna modelo de pasarela sexy. A los hombres les gustan las curvas, y no con sus huesos visibles. Por esta razón todas las mujeres que aparecen en las revistas eróticas tienen curvas. ¡Marilyn Monroe, con cuyas fotos todavía seduce a los hombres, usaba una talla 44! ¿Acaso nos sorprende que según una encuesta realizada por la Fundación Dove solo 6% de las mujeres se consideren atractivas? Cuantos más cánones estrictos y rígidos existan, mayor es el problema de sobrepeso
El culto a la delgadez tiene un efecto paradójico: cuantos más cánones estrictos y rígidos existan, mayor es el problema de sobrepeso y trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia. Cuanto más alejados estén los estereotipos de belleza de la realidad femenina, más dificultad tendrá la sociedad para solucionar el problema.
Otro factor que contribuye al problema es la confusión que existe entre los profesionales sanitarios a la hora de abordar el problema. Cada profesional sea médico, endocrino, dietista o nutricionista dicta una dieta como la mejor para adelgazar.
Muy a menudo la dieta de un endocrino es contraria a la de otro profesional igualmente cualificado. Un medico receta una dieta de proteínas mientras que otro receta una basada en hidratos de carbono y otro defiende una vegetariana. Un médico prohíbe unos alimentos mientras que otros reducen la cantidad de los alimentos en general. Basta echar un vistazo en las estanterías de las librerías para darnos cuenta de la gran variedad de títulos que prometen la solución “definitiva” al problema del sobrepeso.
Si te interesa adelgazar y el control de peso debes, en primer lugar, deshacerte de la tiranía de la moda. Tú debes librarte de esta imagen artificial e inventada.
Todas las mujeres se han sometido a una dieta para adelgazar y controlar su peso. La plétora de revistas especializadas sobre el tema es una evidencia clara de esta inquietud. La preocupación por el peso entre las mujeres se debe a un número de factores.
En primer lugar las modelos extremadamente delgadas que desfilan sobre las pasarelas exhiben unas tallas artificiales para las mujeres de verdad.
A menudo las modelos se convierten en marionetas en manos de los diseñadores, quienes ignoran la realidad de que las mujeres adquieren curvas a medida que superan acontecimientos claves de la vida como la pubertad, el embarazo y la menopausia.
Este primer factor es el más importante porque es una realidad inventada. Pregunta a cualquier hombre y te dirá que no encuentra a ninguna modelo de pasarela sexy. A los hombres les gustan las curvas, y no con sus huesos visibles. Por esta razón todas las mujeres que aparecen en las revistas eróticas tienen curvas. ¡Marilyn Monroe, con cuyas fotos todavía seduce a los hombres, usaba una talla 44! ¿Acaso nos sorprende que según una encuesta realizada por la Fundación Dove solo 6% de las mujeres se consideren atractivas? Cuantos más cánones estrictos y rígidos existan, mayor es el problema de sobrepeso
El culto a la delgadez tiene un efecto paradójico: cuantos más cánones estrictos y rígidos existan, mayor es el problema de sobrepeso y trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia. Cuanto más alejados estén los estereotipos de belleza de la realidad femenina, más dificultad tendrá la sociedad para solucionar el problema.
Otro factor que contribuye al problema es la confusión que existe entre los profesionales sanitarios a la hora de abordar el problema. Cada profesional sea médico, endocrino, dietista o nutricionista dicta una dieta como la mejor para adelgazar.
Muy a menudo la dieta de un endocrino es contraria a la de otro profesional igualmente cualificado. Un medico receta una dieta de proteínas mientras que otro receta una basada en hidratos de carbono y otro defiende una vegetariana. Un médico prohíbe unos alimentos mientras que otros reducen la cantidad de los alimentos en general. Basta echar un vistazo en las estanterías de las librerías para darnos cuenta de la gran variedad de títulos que prometen la solución “definitiva” al problema del sobrepeso.
Si te interesa adelgazar y el control de peso debes, en primer lugar, deshacerte de la tiranía de la moda. Tú debes librarte de esta imagen artificial e inventada.
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