Existen muchas creencias erróneas respecto a la hipnosis. Lo que viene a continuación son algunos mitos sobre la hipnosis.
EL MITO: Bajo la Hipnosis pierdes la consciencia y no te enteras de nada de lo que ocurre a tu alrededor.
EL HECHO: Los individuos no pierden la consciencia cuando están en un trance. Su concentración se localiza de una manera especial.
EL MITO: Una vez hipnotizado pierdes tu voluntad y estarás bajo el control del hipnotizador.
EL HECHO: Toda hipnosis es autohipnosis. Los individuos se dejan introducir en un trance porque así lo desean. Sin la colaboración del la persona no es posible inducir el trance. Los individuos mantienen su capacidad de autocontrol.
EL MITO: Sólo los individuos crédulos, los de poca voluntad y los tontos se hipnotizan.
EL HECHO: La hipnosis requiere habilidades de concentración e imaginación por parte de los individuos. Según los experimentos, las personas que se hipnotizan mas fácilmente gozan de una buena inteligencia. Mientras más inteligente sea la persona, mejor se puede concentrar, y por tanto, colaborar con el hipnólogo.
EL MITO: La hipnosis es peligrosa.
EL HECHO: La hipnosis es una de los tratamientos psicológicos más seguros.
Sin embargo el uso de la hipnosis por parte de personas incompetentes puede, ocasionalmente, tener consecuencias imprevistas. Por esta razón, sólo la deberían utilizar hipnólogos cualificados.
EL MITO: Uno puede quedarse “atrapado” en estado hipnótico y no salir de él.
EL HECHO: Nadie se quedará sumido eternamente en un sueño hipnótico. Si por cualquier razón, el hipnólogo dejara al paciente bajo hipnosis o cayera muerto, el paciente se quedará en el sueño hipnótico por unos minutos y gradualmente entraría en un sueño normal y se despertaría sin ningún problema por su cuenta.
EL MITO: Bajo la hipnosis, desvelaré cosas que no quiero.
EL HECHO: No vas a desvelar tus secretos. Lo que puede ocurrir es que recuerdes acontecimientos que conscientemente habías olvidado. Tú sabes que van en tu provecho. Si son situaciones traumáticas, las olvidarás otra vez al salir del trance. El hipnólogo decide cómo y cuándo llevar al consciente ese recuerdo y si es necesario.
EL MITO: ¿Pueden obligarme a hacer cosas que no quiero durante un trance hipnótico?
EL HECHO: No, no se puede. La mente subconsciente salvaguarda la integridad de la persona y no comete nada contra tus valores y principios.
Principios y Técnicas para Transformar el Estrés en Fuerza Positiva
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jueves, 30 de septiembre de 2010
Qué es la Hipnosis
La hipnosis es un estado pasajero que todos vivimos al menos una vez durante el día. Por ejemplo cuando “nos perdemos” al leer un libro, ver una película o meditar, nuestra atención se concentra y se crea este estado entre el sueño y la vigilia. El factor más interesante en este estado es que el subconsciente puede trabajar libremente sin la intervención de la mente consciente, la parte analítica.
A pesar de proceder del vocablo griego hypnos (sueño) la hipnosis no tiene nada que ver con este. Se trata, al contrario, de un estado artificialmente producido de gran concentración de la consciencia por medio de palabras. De modo que la hipnosis es un proceso de comunicación. El sueño hipnótico no es siempre necesario. La hipnosis como proceso de comunicación se trata de una alteración o modificación de la consciencia en el que la parte analítica de la mente queda marginada.
Una sesión de hipnosis
Antes de nada, como en todos los métodos terapéuticos, es importante obtener un buen nivel de confianza entre el cliente y el hipnólogo. A veces, hay que hablar de los temores de la persona acerca de la hipnosis. El obstáculo mayor a la hora de entrar en estado hipnótico es el temor. El procedimiento inicial suele ser la concentración en un punto fijo y la relajación corporal. Una vez que la persona logra concentrarse y relajarse, entra en el primer nivel del estado hipnótico o el trance ligero.
En ese estado, la persona siente una sensación de ligereza o de pesadez en el cuerpo. La mayoría de los hipnólogos clínicos utilizan un trance ligero. A pesar de los fenómenos de este estado, la persona está perfectamente consciente: puede oír la voz del hipnólogo, oír otros ruidos sin darles importancia y a veces tener los ojos abiertos y contestar a las preguntas del hipnólogo.
Si el hipnólogo lo considera oportuno, profundiza el trance hasta el estado más profundo donde la persona acepta las sugestiones. En este estado profundo, llamado sonambulismo, la persona puede vivir experiencias como si fueran reales.
A pesar de proceder del vocablo griego hypnos (sueño) la hipnosis no tiene nada que ver con este. Se trata, al contrario, de un estado artificialmente producido de gran concentración de la consciencia por medio de palabras. De modo que la hipnosis es un proceso de comunicación. El sueño hipnótico no es siempre necesario. La hipnosis como proceso de comunicación se trata de una alteración o modificación de la consciencia en el que la parte analítica de la mente queda marginada.
Una sesión de hipnosis
Antes de nada, como en todos los métodos terapéuticos, es importante obtener un buen nivel de confianza entre el cliente y el hipnólogo. A veces, hay que hablar de los temores de la persona acerca de la hipnosis. El obstáculo mayor a la hora de entrar en estado hipnótico es el temor. El procedimiento inicial suele ser la concentración en un punto fijo y la relajación corporal. Una vez que la persona logra concentrarse y relajarse, entra en el primer nivel del estado hipnótico o el trance ligero.
En ese estado, la persona siente una sensación de ligereza o de pesadez en el cuerpo. La mayoría de los hipnólogos clínicos utilizan un trance ligero. A pesar de los fenómenos de este estado, la persona está perfectamente consciente: puede oír la voz del hipnólogo, oír otros ruidos sin darles importancia y a veces tener los ojos abiertos y contestar a las preguntas del hipnólogo.
Si el hipnólogo lo considera oportuno, profundiza el trance hasta el estado más profundo donde la persona acepta las sugestiones. En este estado profundo, llamado sonambulismo, la persona puede vivir experiencias como si fueran reales.
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