La hipnosis Ericksoniana se denomina a un enfoque novedoso originado por el psiquiatra americano Milton H. Erickson. Esta modalidad de hipnosis no se trata sencillamente de un conjunto de técnicas sino es un modelo novedoso de comunicación con fines persuasivos. Se trata de cómo “empaquetar” la información de una forma sugestiva para que resulte irresistible al oyente.
Erickson era un hábil comunicador. La hipnosis Ericksoniana, basada en su maestría en el arte de la comunicación verbal y no verbal, era extraordinaria. A menudo recibía casos “imposibles”, recomendado por otros psiquiatras y psicólogos. Conocido como el padre de la hipnosis moderna, Erickson consideraba la hipnosis como un cambio de atención de la persona. Este estado puede ocurrir de forma espontánea o dirigida por un profesional de la hipnosis.
Erickson sostenía que la mejor manera de inducir este estado era a través de una conversación aparentemente normal. Durante su dialogo sembraba mensajes, ideas y conceptos dirigidos a la mente subconsciente de sus pacientes para que él mismo encontrara la solución de su problema. Por lo tanto, en la terapia estratégica no existe una división rígida entre la comunicación consciente e inconsciente.
Milton Erickson insistía en que debemos tener mayor confianza en la mente subconsciente. La mayoría de nuestras acciones están controladas a un nivel inconsciente.
El poder de la mente subconsciente
Por ejemplo, para realizar la tarea de desplazar el cuerpo de un sitio a otro solemos utilizar más de 200 músculos. Algunos de estos músculos deben estar tensos mientras que otros deben estar relajados. Debe haber una sincronía entre todos estos músculos para poder caminar. A los tres meses el niño comienza a controlar la cabeza y éste es el principio del aprendizaje de caminar. Tarda seis meses en poder sostener la cabeza recta y sentarse de forma autónoma. A los nueve meses aprende a gatear y con diez meses ya puede ponerse de pie y empieza a desplazarse sujetándose a los objetos.
El niño, aún torpe e inexperto, da sus primeros pasos pero se cae. Algunos músculos de las rodillas tienen que fortalecerse para aguantar el peso del cuerpo. Además el niño debe aprender la labor más difícil: la sincronía para desplazar su peso de manera harmoniosa. Este balanceo dinámico es una tarea ardua basada en un proceso de aprendizaje de prueba y error. En realidad caminar es una especie de caída controlada.
No todos los bebes son iguales. Algunos aprender a caminar antes que otros. En general los niños aprenden a caminar entre los 9 y 18 meses. Pero ahora de adultos nadie es consciente de cómo camina. El esfuerzo infantil se ha transformado en un aprendizaje inconsciente. ¿Qué ocurriría si quisieras intentar a controlar tus pasos? ¿Podrías dar pasos naturales? Es obvio que tus pasos se volverían torpes y carentes de elegancia.
Este ejemplo resume la hipnosis Ericksoniana. Milton H. Erickson solía pedir a la gente que tuviera más confianza en su mente subconsciente. La mente profunda es un depósito de todos los recursos, recuerdos y aprendizajes de la persona. Erickson ayudaba a la gente a encontrar la solución de sus problemas realizando, a veces tareas raras y aparentemente sin sentido. Pero la persona al realizar las tareas tenía una experiencia emocional que le servía para superar su problema.
Dejar de Fumar con hipnosis
En una ocasión un hombre fumador con cuarenta kilos de sobrepeso acudió a Milton H. Erickson para dejar de fumar y adelgazar. Le dijo que es un agente de policía jubilado por razones médicas. Le confesó que fumaba, comía y bebía mucho a pesar de su enfisema y tensión alta. El hombre le dijo que le gustaría correr pero no podía y el máximo que podía hacer era caminar. Era un hombre soltero y solía comprar los cigarrillos, bebidas alcohólicas y la comida en un supermercado al lado de su casa. Erickson le dijo que una sola sesión le bastaría y le mandó la siguiente tarea: “compra tus cigarrillos de paquete en paquete en un estanco que esté en otra parte de la ciudad. Compra los alimentos para cada comida que haces. Así que sales a comprar comida tres veces al día. Si quieres comer fuera busca un restaurante al otro lado de la ciudad. También compra tus bebidas alcohólicas en la otra parte de la ciudad. Toma tus copas de una en una en bares diferentes que estén a un kilómetro y medio de distancia. De esta forma estarás en buena forma.”
Un mes después llegó un nuevo paciente y le dijo que le mandaba un amigo suyo, un policía jubilado que le había dicho que Erickson era el único psiquiatra que sabía lo que estaba haciendo.
Uno de los psicólogos que colaboraban con Erickson era un consumado fumador en pipa. Erickson dedicó una hora a hablar en detalle de un amigo suyo que tenía plateados una serie de inconvenientes en fumar en pipa. Erickson empezó diciendo que su amigo no sabía donde poner la pipa en la boca: “¿debía ponerla en el centro, un centímetro a la derecha, un centímetro a la izquierda?” El amigo sentía vergüenza en poner el tabaco en la pipa: “¿Tenía que usar el pulgar? ¿Tenía que usar el índice?” Y sentía cierto disgusto al encender la pipa: “¿Era mejor poner la llama delante, detrás, a la derecha, a la izquierda?”.
El joven psicólogo, mientras escuchaba relato de Erickson, pensaba “¿Por qué me está contando esta historia? Me parece que a mí fumar en pipa no me incomoda.” Erickson contó un gran número de dificultades ligadas a fumar en pipa. Al día siguiente, el psicólogo al volver a su ciudad pensó “No volveré a fumar.” El psicólogo dejó la pipa para siempre.
Todas las personas que leen el trabajo de Milton H. Erickson se preguntan como conseguía que la gente obedeciera sus indicaciones. Erickson mismo contestó a esta pregunta diciendo que “la gente es muy educada y obediente en trance.” Con eso quería decir que cuando la comunicación es sugestiva, no necesariamente hipnótica, la gente suele aceptar las sugestiones.
Principios y Técnicas para Transformar el Estrés en Fuerza Positiva
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jueves, 30 de septiembre de 2010
Una Breve Historia de la Hipnosis
Nadie conoce el origen de la hipnosis. Lo que es cierto sobre la historia de la hipnosis es que los antiguos pueblos como los mayas, los aztecas, los persas y los griegos utilizaban la hipnosis como medio de curación. Los sacerdotes o los brujos provocaban un estado llamado “sueño mágico” a través de la imposición de las manos o rituales caracterizados por cantos y bailes con un ritmo monótono.
El empleo sistemático de la hipnosis comenzó con Anton Mesmer (1734-1815). Mesmer estaba convencido de que el magnetismo podía curar muchas enfermedades. Su argumento era que si la luna ejerce un poder sobre los mares de la tierra, también podría influir en los fluidos del cuerpo humano y de hecho restablecer la salud. Según Mesmer, todos estábamos bajo el poder de los fluidos magnéticos. Para él la enfermedad era creada por una sugestión del organismo que se podía solucionar con la transmisión de ondas magnéticas.
Las sesiones de magnetismo de Mesmer tuvieron tanto éxito que cuando el tumulto de la gente no permitía practicar el magnetismo en su clínica, Mesmer “magnetizaba” un árbol fuera de su consulta y pedía a los pacientes disfrutar del magnetismo. Mesmer consiguió curaciones espectaculares por medio de su nuevo método de magnetismo.
Entre los seguidores de Mesmer hay que recordar al Maqués de Puységur (quien descubrió el sonambulismo e insistió que la palabra por sí era suficiente para el magnetismo) y al padre Faria (quien según Schulz había reconocido y utilizado la sugestión en toda su significación).
Un cirujano y oculista escocés llamado James Braid (1795-1860) investigó, por primera vez de manera científica, el fenómeno del sueño provocado por un magnetizador.
Braid propuso que los imanes y el magnetismo no eran los responsables del estado hipnótico y la consecuencia de las curaciones. Braid utilizó la palabra “hypnos” que en griego significa sueño y explicó la naturaleza de este estado hipnótico, excluyendo la existencia de fluidos magnéticos emanados de las manos o de los ojos del magnetizador. Ya que Braid era un oculista creyó que la fijación de la mirada en un punto luminoso cansaba los músculos alrededor de los ojos y que esta fatiga producía el estado hipnótico.
La teoría de Liebeault (1823-1940) era esencialmente psicológica. Para Liebeault el sueño hipnótico era idéntico al sueño natural.
Bernheim (1843-1917) junto con Liebeault fundó la escuela de Nancy. Bernheim rechazó la teoría de un fluido magnético y consideraba la sugestión, la idea, como la acción hipnotizante.
James Esdale (1808-1859) era otro cirujano escocés quien practicó millares de intervenciones quirúrgicas bajo sueño magnético. Fue perseguido por haber utilizado técnicas hipnóticas como anestesia.
Charcot (1825-1893) era un prestigioso neurólogo francés de la histeria. Charcot y sus ayudantes hipnotizaban a los enfermos con las técnicas que habían aprendido del marqués de Puyfontaine. Los enfermos solían vivir crisis violentas, y en muchos casos los síntomas desaparecían.
Sigmund Freud (1856-1939) era el alumno de Charcot pero después de un periodo abandonó la práctica de la hipnosis. Sin embargo, basó su método de la asociación libre en sus conocimientos de la hipnosis.
Pierre Janet (1859-1974) era el director del laboratorio de psicología patológica de la Salpétriére. Janet investigó el papel de las emociones en los trastornos orgánicos y fue uno de los fundadores de la medicina psicosomática. Sin embargo, Janet insistió que la hipnosis no podía curar el origen de las enfermedades.
Coué (1857-1926), farmacéutico y psicólogo, estudió los trabajos de Liebeault. Empezó así con la hipnosis pero más tarde la dejó y utilizó la sugestión.
Johannes Heinrich Shultz (1884-1962) era un psiquiatra freudiano de origen alemán. Investigó la relación entre la mente y la relajación. Con su conocimiento de las técnicas de la hipnosis elaboró un método de autohipnosis reconocido como el Entrenamiento Autógeno de Schultz.
Milton Erickson (1901-1980) era un prestigioso psiquiatra, fundador de la Sociedad Americana de Hipnosis Clínica. Erickson creó numerosas técnicas modernas de inducción y además, utilizaba anécdotas y metáforas para facilitar el estado de la hipnosis.
El empleo sistemático de la hipnosis comenzó con Anton Mesmer (1734-1815). Mesmer estaba convencido de que el magnetismo podía curar muchas enfermedades. Su argumento era que si la luna ejerce un poder sobre los mares de la tierra, también podría influir en los fluidos del cuerpo humano y de hecho restablecer la salud. Según Mesmer, todos estábamos bajo el poder de los fluidos magnéticos. Para él la enfermedad era creada por una sugestión del organismo que se podía solucionar con la transmisión de ondas magnéticas.
Las sesiones de magnetismo de Mesmer tuvieron tanto éxito que cuando el tumulto de la gente no permitía practicar el magnetismo en su clínica, Mesmer “magnetizaba” un árbol fuera de su consulta y pedía a los pacientes disfrutar del magnetismo. Mesmer consiguió curaciones espectaculares por medio de su nuevo método de magnetismo.
Entre los seguidores de Mesmer hay que recordar al Maqués de Puységur (quien descubrió el sonambulismo e insistió que la palabra por sí era suficiente para el magnetismo) y al padre Faria (quien según Schulz había reconocido y utilizado la sugestión en toda su significación).
Un cirujano y oculista escocés llamado James Braid (1795-1860) investigó, por primera vez de manera científica, el fenómeno del sueño provocado por un magnetizador.
Braid propuso que los imanes y el magnetismo no eran los responsables del estado hipnótico y la consecuencia de las curaciones. Braid utilizó la palabra “hypnos” que en griego significa sueño y explicó la naturaleza de este estado hipnótico, excluyendo la existencia de fluidos magnéticos emanados de las manos o de los ojos del magnetizador. Ya que Braid era un oculista creyó que la fijación de la mirada en un punto luminoso cansaba los músculos alrededor de los ojos y que esta fatiga producía el estado hipnótico.
La teoría de Liebeault (1823-1940) era esencialmente psicológica. Para Liebeault el sueño hipnótico era idéntico al sueño natural.
Bernheim (1843-1917) junto con Liebeault fundó la escuela de Nancy. Bernheim rechazó la teoría de un fluido magnético y consideraba la sugestión, la idea, como la acción hipnotizante.
James Esdale (1808-1859) era otro cirujano escocés quien practicó millares de intervenciones quirúrgicas bajo sueño magnético. Fue perseguido por haber utilizado técnicas hipnóticas como anestesia.
Charcot (1825-1893) era un prestigioso neurólogo francés de la histeria. Charcot y sus ayudantes hipnotizaban a los enfermos con las técnicas que habían aprendido del marqués de Puyfontaine. Los enfermos solían vivir crisis violentas, y en muchos casos los síntomas desaparecían.
Sigmund Freud (1856-1939) era el alumno de Charcot pero después de un periodo abandonó la práctica de la hipnosis. Sin embargo, basó su método de la asociación libre en sus conocimientos de la hipnosis.
Pierre Janet (1859-1974) era el director del laboratorio de psicología patológica de la Salpétriére. Janet investigó el papel de las emociones en los trastornos orgánicos y fue uno de los fundadores de la medicina psicosomática. Sin embargo, Janet insistió que la hipnosis no podía curar el origen de las enfermedades.
Coué (1857-1926), farmacéutico y psicólogo, estudió los trabajos de Liebeault. Empezó así con la hipnosis pero más tarde la dejó y utilizó la sugestión.
Johannes Heinrich Shultz (1884-1962) era un psiquiatra freudiano de origen alemán. Investigó la relación entre la mente y la relajación. Con su conocimiento de las técnicas de la hipnosis elaboró un método de autohipnosis reconocido como el Entrenamiento Autógeno de Schultz.
Milton Erickson (1901-1980) era un prestigioso psiquiatra, fundador de la Sociedad Americana de Hipnosis Clínica. Erickson creó numerosas técnicas modernas de inducción y además, utilizaba anécdotas y metáforas para facilitar el estado de la hipnosis.
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